aunque no tenga el valor de mencionarlo.
La esencia la perdí, el día que sucumbí en tu juego,
aunque yo no sea parte de ello.
Tú estás en medio de nada,
aunque para mí seas todo.
Pero hoy tengo la ventaja de continuar...
¿Podré olvidarte?
¿Podré sacarte de mi pecho y renunciar a esto que siento?
Eres el sueño hecho fantasía,
porque la realidad es este desamor
tajante e involuble.
Pero querer olvidarte
es: intentar lo imposible.