Quiero que crezcas tanto como puedas y que la sabiduría que obtengas te haga más fuerte.
Dios me coloca pruebas inmensas y una de ellas es amarte más incluso cuando no debería. Pero dime ¿Cómo le dices que no a un corazón tan terco? Se ha empeñado en amarte y muchísimo, quizá hasta más de lo que podrías imaginar, el me despierta cuando estoy al borde de mi tristeza para mostrarme tu sonrisa. Y es allí, sólo allí donde me doy cuenta que sí, tengo un corazón y aunque esta latiendo ya no lo hace por mí y eso es grave.
Tengo demasiadas preguntas sin responder, pero mientras que les busco respuesta me quedo acá: creyendo que mis palabras te pueden besar y hacerte ver que esto es tan real como el simple hecho de que tú y yo existimos.
PD: Eres el arrepentimiento más seguro que yo tengo, y aún seguimos esperando que se nos pase algo que no se quiere marchar: así como tú lo hiciste.