Un día salí a caminar, porque quería estar conmigo y con mis pensamientos. Fue mucho, muchísimo. Y tenía demasiado tiempo sin hacerlo, la última vez que lo hice alguien quiso acompañarme, me abordó, pero esta vez no quería ver a nadie.
El resultado fue el mismo, comprobar mi tristeza y las ganas totales de dormir mucho, utilizar el sueño para escapar no resulta, pues, al abrir los ojos continua la realidad, esa que no renuncia y que se acentúa.
No sabía que podía tener el corazón tan frágil, y es que hay días donde la herida está muy expuesta y la rocían con sal y yo no puedo aguantar.
Me digo tantas cosas: y una de ellas es darle tiempo al tiempo, y sí, pasan las horas y los días pero, el sentimiento se establece más, abarcando cada poro, doblegando mi voluntad.
PD:Sigo apostandole a expresarme a través de escritos.
PD2: Sigue las líneas, que al borde de tanta locura estoy yo con los brazos abiertos esperando pacientemente por un indicio que lo demuestre todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario