viernes, 14 de julio de 2017

La musa.

El tiempo ha pasado demasiado rápido y a pesar de que los días se me han hechos eternos.

Hace una semana estaba junto a ti y tu jugueteabas con mi cabello, ojalá se me hubiesen hecho eternas esas horas. 
Sabía que esto pasaría, que te extrañaría como una lunática que espera sobrellevar su locura la cual se hace cada día más pesada. 

Los días pasan, y sin ti siento que el oxígeno se me hace pesado y me aferro, a esos instantes únicos que me regalaban tus ojos. 
Te amo, te amo cual niña ingenua, capaz de ayudarte en todo lo que necesitas porque la meta principal es la felicidad que quieras elabrorar.

Mi mejor amigo me dice que siga adelante, y lo estamos haciendo: que la vida es bella y hay que disfrutarla. Pero a veces la belleza radica en un nombre, en tu nombre.  

No importa que pienses,  mis sentimientos nacen y se expresan a través de letras imparables que lo quieren abarcar todo. Y es que cuando eres la musa,  las cosas salen espontáneas.  

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