"Han pasado muchísimos días,
unos más largos que otros, unos duros, otros donde “trato” de no pararle al
dolor y pensar un poco en mí y en esa
frase absurda de todo esto pasará en cualquier momento.
Otros donde me
da por extrañarte, donde me pierdo en puros recuerdos y de golpe vuelvo a la realidad, donde solo existe soledad, donde no hay NADA
sólo este inmenso dolor.
¡Volver a empezar!, es una frase muy trillada y sin
sabor, que hoy día utilizan muchas personas pero que muy pocas la llevan a su
aplicabilidad.
Volver a empezar es tomarse un tiempo en soledad para decidir
que queremos hacer y qué es lo mejor para nosotros. El dolor es intermitente y
nada, pero absolutamente nada es eterno.
Quizá reaccioné tarde, pero ya eso es
pasado. No puedo estar ahogándome entre llantos frustrados ni momentos que, al
final ya pasaron.
Mi realidad es está y sólo me queda agradecerte, agradecerte
cada palabra, y sé que poco a poco seremos más fuertes que antes, me toco
aprender sola, me toco sanar sola.
La paciencia es una virtud que pocos poseen
y que se agota. Lo tengo más presente que nunca. Recordando que, las palabras
son tan fuertes como los hechos pero, cuando ambos van de la mano marcan una
diferencia. Entre lo que fue y lo que ahora es."
¿Lo ves?
Este escrito fue elaborado el 05/01/15 y el vuelco fue inesperado, porque aunque dije al comienzo que no sabía para quien era, ahora lo sé y la historia dio un cambio total.
Enseñandome lo siguiente: Las personas comunmente se ahogan en el llanto producido por su dolor lo que conlleva a tener luego la vista nublada. Pero, cuando llega la calma, esa que proporciona la persona indicada, entonces, todo lo demás desaparece.
PD: Eres lo indicado en medio del desastre y por ti podría esperar unas cuantas lunas, hasta que te des cuenta que eres la ultima pieza del rompe cabezas y que contigo me siento completa.
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